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© Internet | FEI | 24/02/2026 | Susan Brownell Anthony
Susan B. Anthony, la incansable lucha por el sufragio femenino en los Estados Unidos
La activista se convirtió en una de las principales figuras de la lucha por la igualdad de derechos en el s. XIX
24/02/2026
Nacida en 1820 en Adams, Massachusetts, en el seno de una familia comprometida con la abolición de la esclavitud, Susan Brownell Anthony se convirtió en una de las figuras centrales del movimiento por los derechos de las mujeres en los Estados Unidos del siglo XIX. Su nombre quedó ligado al sufragio femenino, pero su trayectoria abarca también la defensa de una educación igualitaria, de la igualdad salarial o del fin de la esclavitud.
Susan creció en un contexto que promovía el activismo social y político en múltiples ámbitos: su padre, Daniel Anthony, se negaba a comprar el algodón recogido mediante trabajo esclavo y, al comprobar la desigual educación que recibían sus hijas respeto a los varones, montó una escuela propia para garantizarles el acceso a la misma formación académica. Con el paso del tiempo, la propia Susan comenzó a trabajar cómo maestra en Nueva York, estado al que la familia se había trasladado cuando ella era una niña. Allí comprobó que, a pesar de realizar el mismo trabajo, las mujeres percibían salarios muy inferiores a los de los hombres. Esta experiencia directa con la desigualdad salarial -que la llevó incluso a perder su puesto por reclamar mejoras- resultó determinante en su evolución hacia el activismo organizado.
Alianza y consolidación del movimiento sufragista
En 1851, Susan conoció a Elizabeth Cady Stanton, referente del movimiento por los derechos de las mujeres en los Estados Unidos. Esta alianza, que duraría toda su vida, resultó decisiva para dotar al sufragismo de una estructura organizativa estable. Ambas participaron, entre otras iniciativas, en la American Equal Rights Association, que defendía el derecho al voto sin distinción de sexo ni raza.
En 1868, Susan y Elizabeth impulsaron The Revolution, un semanario que, bajo el lema “Los hombres, sus derechos y nada más; las mujeres, sus derechos y nada menos”, sirvió como plataforma para difundir las reivindicaciones de igualdad jurídica y política. Un año más tarde cofundarían la National Woman Suffrage Association, centrada en la consecución del sufragio femenino a través de una reforma constitucional federal. Desde esta plataforma, Anthony asumió un papel central en la expansión del movimiento, convirtiéndose en una de sus caras más reconocidas a través de conferencias o campañas de recogida de firmas a lo largo y ancho del país. Sin embargo, la aprobación de la 15ª Enmienda a la Constitución -que reconoció el derecho al voto a los hombres afroamericanos, pero excluyó explícitamente a las mujeres- provocó una profunda fractura interna. Anthony y Stanton se opusieron a apoyar una reforma que dejaba fuera a las mujeres, enfrentándose a algunas de sus antiguas aliadas en la lucha, que consideraban que debía aceptarse como un avance parcial. Un par de décadas más tarde, tras un período de división, las principales organizaciones sufragistas se fusionarían en la National American Woman Suffrage Association (NAWSA), de la que Susan llegó a ser presidenta.
El desafío electoral de 1872
A pesar de la intensa labor organizativa y de las continuas reivindicaciones, para las elecciones presidenciales de 1872 las mujeres seguían sin tener reconocido el derecho al voto. No obstante, Anthony y otras mujeres de Rochester (Nueva York) decidieron participar en los comicios. Para conseguir inscribirse en el censo, Susan argumentó con firmeza que la 14ª Enmienda, recientemente aprobada, las reconocía cómo ciudadanas con derechos plenos, lo que incluía, por supuesto, el derecho a voto. Varias de las presentes conseguirían depositar su voto pero, apenas una semana más tarde, Susan era arrestada bajo el cargo de “votación ilegal”. El proceso finalizaría con la imposición de una multa de 100 dólares, que Anthony se negó a pagar. Aquel acto de desobediencia convirtió el proceso en una tribuna pública para la causa sufragista y amplió su repercusión. 148 años más tarde, en 2020, Susan recibiría un indulto póstumo por aquella condena.
El legado histórico
Durante décadas, Susan B. Anthony recorrió el país impartiendo conferencias -se calcula que más de setenta al año en determinados períodos-, recogiendo firmas, y prestando su voz a la causa sufragista. Junto a Elizabeth Cady Stanton y Matilda Joslyn Gage, impulsó también la publicación de la History of Woman Suffrage, una obra colectiva que recopiló documentos, discursos y testimonios del movimiento, y que continúa a ser una fuente fundamental para su estudio.
A pesar de los años de lucha, Susan no llegó a ver reconocido el derecho al voto de las mujeres a nivel federal. Falleció en 1906, catorce años antes de la ratificación de la 19ª Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Con todo, su nombre quedó asociado a ese logro histórico, hasta el punto de que la enmienda fue conocida popularmente como “Susan B. Anthony Amendment” (emenda Susan B. Anthony), reflejo de su enorme influencia en la conquista del sufragio femenino.
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