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© FEI | 31/05/2024 | Rosa Luxemburgo

Rosa Luxemburgo, la Rosa Roja

Una vida dedicada a la revolución y la justicia social

31/05/2024

De todas las personas que lucharon por los derechos de la clase obrera y, particularmente, de las mujeres trabajadoras, la revolucionaria de origen polaco Rosa Luxemburgo es, sin lugar a dudas, una de las figuras más destacas. Su trabajo, tanto a nivel teórico cómo práctico, llevó al movimiento obrero a apodarla la Rosa Roja.

Rozalia Luksenburg nació en Zamość, en la Polonia por aquel entonces controlada por el Imperio Ruso, el 5 de marzo de 1971. Con tan solo cinco años, fue diagnosticada erróneamente de tuberculosis ósea, por lo que tuvo que pasar encamada y con la pierna enyesada un año, lo que la llevó a sufrir una discapacidad motriz por el resto de su vida.

La menor de los cinco hijos de una familia judía de clase media baja, ya desde la adolescencia se involucró en actividades políticas clandestinas. Esto la obligó a huir, con dieciocho años, de su tierra natal, evitando las persecuciones zaristas. Se refugió entonces en Zúrich (Suiza), país en el que tuvo la oportunidad de relacionarse con otras destacadas figuras del socialismo de la época y donde estudió filosofía, historia, política, economía y matemáticas simultáneamente.

En 1893 crea, junto a Léelo Jogiches y Julius Karski, el periódico La causa de los trabajadores (Sprawa Robotnicza), que se oponía de manera frontal a las tesis nacionalistas del Partido Socialista Polaco, defendiendo la necesidad de focalizar los esfuerzos en la lucha contra el capitalismo y no en la consecución de una Polonia independiente. Ese mismo año, se convierte en una de las fundadoras del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (SDKP), (posteriormente Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania), una de las formaciones que, en 1918, constituirían el Partido Comunista de los Trabajadores de Polonia.

En 1898, tras conseguir la nacionalidad alemana, se muda a Berlín, donde se implica activamente en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), el mayor y más poderoso partido constituyente de la Segunda Internacional. Su habilidad en la oratoria y sus escritos la convirtieron pronto en una de las principales portavoces del partido, puesto desde el que criticó la línea reformista y abogó fervientemente por la necesidad de un cambio revolucionario a nivel internacional, que pusiera los medios de producción en manos del proletariado.

LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
 
Aunque se mostró en numerosas ocasiones crítica con el feminismo burgués, al que consideraba limitado y reformista, Rosa Luxemburgo apoyó siempre la igualdad de derechos para las mujeres, incluyendo el derecho al voto, el acceso a la educación y la participación en la vida política y laboral. Creía que las mujeres debían tener las mismas oportunidades que los hombres para participar en la lucha revolucionaria y la construcción de una sociedad comunista.

Su visión de la emancipación femenina estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el capitalismo y en favor de una sociedad más justa e igualitaria. Para ella, la opresión de las mujeres era inseparable de la explotación capitalista, por lo que solo la abolición de este sistema, a través de la lucha de clases, haría posible alcanzar una verdadera igualdad.

DEFENSORA DEL ANTIBELICISMO

Desde su tribuna pública, Rosa alzó la voz en contra de la que sería la Primera Guerra Mundial, por ver que un conflicto bélico de esta magnitud solo incidía en la explotación de la población más pobre, preservando los intereses del capital y el imperio del mercado. Sus tesis antimilitaristas, antiimperialistas y en contra del parlamentarismo (al que consideraba una farsa burguesa), unidas a sus viajes a Rusia en el período revolucionario (que le permitieron desarrollar teorías sobre la huelga de masas y la lucha revolucionaria), la llevaron a estar encarcelada varias veces entre 1904 y 1907. Pero esto no mermó su carácter combativo y, durante los congresos socialistas europeos que tuvieron lugar en 1912, propuso que, en caso de que la guerra estallara, los partidos obreros de Europa debían declarar la huelga general.

En el momento en el que la guerra ya se percibía cómo inminente, Rosa organizó manifestaciones llamando a la objeción de conciencia en el servicio militar y a no obedecer los órdenes de las autoridades, siendo de nuevo condenada la prisión por su activismo.

Estallado el conflicto creó, junto a otras figuras revolucionarias como Karl Liebknecht y Clara Zetkin, el grupo que en 1916 pasaría a conocerse como Liga Espartaquista, oponiéndose a una guerra que percibían como imperialista y defendiendo los métodos revolucionarios para la toma del poder, en contra de las tesis mayoritarias del SPD, de carácter reformista. Su actividad desde este grupo, que se convertiría posteriormente en el núcleo del Partido Comunista Alemán (KPD), la llevó nuevamente a la prisión en dos ocasiones. A pesar de los repetidos encarcelamientos, su espíritu revolucionario y su determinación permanecieron inquebrantables.

ASESINADA A MANOS DE LA EXTREMA DERECHA

La revolución alemana de 1918-1919 fue el escenario de su lucha final. El 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburgo fue capturada en Berlín, junto a su compañero de partido Karl Liebknecht, por paramilitares derechistas que se oponían fervientemente a la revolución y al movimiento socialista. Esa misma noche, tras ser brutalmente interrogada y golpeada, fue asesinada y su cuerpo arrojado al canal Landwehr.

El asesinato de Rosa Luxemburgo formó parte de una represión violenta y sistemática, que buscaba aplastar la insurrección y restablecer el orden conservador. Este evento marcó un momento trágico en la historia del socialismo en Alemania, convirtiendo a Luxemburgo en una mártir de la causa revolucionaria.

LEGADO Y APORTACIONES AL MARXISMO

Rosa Luxemburgo realizó, en su prolífica carrera política y literaria, enormes contribuciones a la teoría marxista, especialmente en el análisis del imperialismo y la acumulación de capital. En su obra "La Acumulación del Capital" (1913), Luxemburgo argumenta la necesidad expansionista del capitalismo, que precisa constantemente de nuevas regiones y mercados para sobrevivir. Esta tesis anticipó muchos de los posteriores debates sobre el imperialismo y sus escritos continúan siendo una fuente de inspiración y debate para los movimientos obreros en todo el mundo.

Además, Luxemburgo fue una firme defensora de la democracia dentro del movimiento socialista, crítica con la centralización y la falta de participación democrática en el Partido Bolchevique tras la Revolución de Octubre de 1917. Como refleja en su obra póstuma "La Revolución Rusa" (1918), abogaba por una democracia socialista donde las masas tuviesen un control directo sobre sus vidas y decisiones políticas.

Rosa Luxemburgo fue una figura trascendental en la historia del socialismo y la teoría marxista. Su vida dedicada a la causa de las personas más oprimidas y su incansable lucha por la revolución y la democracia, la convierten en un símbolo de resistencia y esperanza. A más de un siglo de su muerte, su pensamiento y su ejemplo continúan inspirando a quien busca un mundo más justo y equitativo: “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”

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