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© FEI | 29/01/2025 | Hildegart Rodríguez Carballeira

Hildegart Rodríguez Carballeira, la mujer del futuro

Con tan solo 18 años, la joven se convirtió en una de las grandes referentes intelectuales de la izquierda de inicios del s. XX

30/01/2025

España amanecía el 9 de julio de 1933 con una terrible noticia: la inesperada muerte de Hildegart Rodríguez Carballeira, una de las más jóvenes promesas intelectuales de su tiempo. Solo unas horas después del incidente, la prensa se llenaba con informaciones acerca del suceso: La joven escritora y propagandista «Hildegart» es muerta a tiros por su madre cuando se hallaba durmiendo.

SU “PROYECTO” DE VIDA
Nacida el 9 de diciembre de 1914 en Madrid, Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda María del Pilar Rodriguez Carballeira -según consta en su partida de nacimiento- fue criada bajo la estricta tutela de su madre, la ferrolana Aurora Rodríguez Carballeira. Aurora, que había crecido en el seno de una familia con buena posición económica, pero en la que no se le había dado - probablemente por ser mujer- la posibilidad de estudiar, dedicaba gran parte de su tiempo a devorar los libros que llenaban la biblioteca de su padre, entre los que abundaban textos sobre el socialismo utópico, los pensamientos progresistas o la desigualdad social. Embebida en estas y otras ideas y tremendamente influida por las corrientes sobre el pensamiento eugenésico –muy de moda entre intelectuales de finales del siglo XIX y principios del XX-, Aurora emprendió, poco después de los 30 años, el proyecto de su vida: concebir al modelo de mujer del futuro. Según la investigación llevada a cabo por la profesora y escritora Rosa Cal, Aurora eligió para tal fin a Alberto Pallás, un párroco leridano que haría las veces de “colaborador fisiológico”. Una vez alcanzado su propósito, Aurora se mudaba a Madrid, donde daría a luz a Hildegart.

Desde muy temprana edad, la niña demostró una inteligencia extraordinaria:  aprendió a leer y escribir cerca de los 3 años; con tan sólo 5, sus textos mostraban un nivel intelectual tremendamente avanzado; entre los 13 y los 16, comenzó a redactar artículos, dar conferencias o publicar libros; en 1929 se afilió a las Juventudes Socialistas y la UGT y, al cumplir los 17, Hildegart se licenciaba en Derecho en la Universidad Central de Madrid, convirtiéndose en la persona más joven en alcanzar este título en España.

PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO
En una época de gran agitación social, política e intelectual, Hildegart abordó muchos de los temas en boga, convirtiéndose en un referente para la izquierda, especialmente entre la juventud. Su pensamiento y su prolífica obra la llevaron a mantener contacto con grandes intelectuales de la época, como la abogada y política Clara Campoamor, el escritor H.G. Wells o el sexólgo Havelock Ellis, a quien se atribuye el apodo de “la Virgen Roja” en referencia a su papel como joven revolucionaria y subrayando la paradoja entre sus propias vivencias y la materia en la que más había destacado su discurso: la sexualidad (en especial la sexualidad femenina).

Sexo y amor, Educación sexual, Profilaxis anticoncepcional; paternidad voluntaria, o La revolución sexual, son solo algunos de los títulos que Hildegart dedicó a esta temática tan recurrente en su obra. Con una visión profundamente revolucionaria para la época, Rodríguez defendió abiertamente la educación y la libertad sexual, la anticoncepción como herramienta de emancipación femenina, el divorcio o el control de la natalidad, enfoques que desafiaban las normas morales y sociales de su tiempo.

En los cerca de 20 libros y más de 100 artículos escritos, Hildegart reflexionó también sobre otras cuestiones relacionadas con el feminismo, la revolución socialista o –como digna hija de su madre- la eugenesia, que defendía como clave para lograr una sociedad más justa e igualitaria.

UN FINAL PRECIPITADO
Tanto en su vida como en su obra se puede intuir el enorme control que Aurora ejercía sobre su hija. Sin embargo, a medida que Hildegart se introducía en la vida adulta, su pensamiento evolucionaba hacia otros derroteros: el desencanto con la política socialista la llevó a abandonar el PSOE y acercarse al Partido Democrático Federal; sus contactos en el extranjero le ofrecían la posibilidad de alejarse de su madre y, según señalan diversas fuentes, su anhelo de libertad era ya ineludible. Pero esta evolución ideológica quedó truncada, sin siquiera llegar a cumplir los 19 años, por el asesinato de la joven a manos de su madre. Temiendo que su hija se apartara del "proyecto" que había diseñado para ella y muy probablemente afectada por algún tipo de psicosis que la llevaba a afirmar que sus enemigos querían utilizarla en su contra, Aurora disparó a Hildegart mientras esta dormía.

El asesinato y la condena -a todas luces ejemplarizante- fueron utilizados desde posiciones políticas contrarias a las ideas defendidas por Hildegart, a modo de propaganda antiprogresista: Aurora era el ejemplo de como las ideas de izquierdas y las inquietudes fuera de lo privado corrompían a las mujeres y las convertían en locas y asesinas. La irrupción, poco tiempo después, del régimen franquista, hizo el resto: Hildegart quedó condenada al olvido. Pero la insólita figura de Hildegar Rodríguez Carballeira (que no fue recuperada hasta casi entrada la democracia), marcada por su excepcional inteligencia, su búsqueda de una sociedad más justa y su ferviente defensa de la libertad y los derechos de las mujeres, debería trascender, sin lugar a dudas, su trágica muerte.
 
 

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