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© CoroRP, licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons | FEI | 11/05/2026 | Begoña Caamaño
Begoña Caamaño, la voz del compromiso social
La periodista y escritora viguesa hizo de la comunicación y de la literatura espacios de pensamiento crítico y defensa de la igualdad
12/05/2026
“Los hombres siguen siendo los depositarios de la profesionalidad y de la inteligencia, para ellos es el reconocimiento de la valía y de su capacidad, por el contrario las mujeres siguen siendo muñecas, cualquier parte de su anatomía es más digna de loanzas que su cerebro”.
Nacida en el barrio del Calvario (Vigo) el 14 de octubre de 1964, Begoña Caamaño Rascado fue, desde pequeña, una voraz devoradora de libros, llena de imaginación e inquietudes. A mediados de los años setenta se trasladaría con su familia a Coia, un barrio que, en aquella época, contaba con un gran movimiento vecinal y asociativo. Fue allí donde entró en contacto con la movilización social y con las reivindicaciones políticas y culturales que acabarían definiendo buena parte de su trayectoria vital y profesional.
A comienzos de los ochenta, inicia estudios de Magisterio, aunque sin una vocación clara. Al final de la carrera, surgiría la oportunidad de colaborar en Radio Noroeste, una experiencia decisiva que la llevó a descubrir el periodismo como espacio desde el que comprender y explicar el mundo. La comunicación se convertiría desde entonces en uno de los pilares de su vida, entendida no como un ejercicio neutro, sino como una responsabilidad pública que requiere rigor, espíritu crítico y honestidad con la información.
A lo largo de su carrera, Begoña trabaja en los servicios informativos de Radio Popular de Vigo, en la Axencia Galega de Noticias o en el desaparecido periódico madrileño El Sol. Colaboró también en medios como A Nosa Terra, Tempos Novos o Novas de Galicia, así como en las revistas feministas Festa da Palabra Silenciada y DeLiberadaMente. En 1989 se incorpora a la Radio Galega, primero en la delegación de Vigo y posteriormente en la redacción central de Santiago de Compostela, donde desarrolló la mayor parte de su carrera profesional.
Caamaño defendía un periodismo comprometido con la verdad y con la función pública de los medios de comunicación. Participó activamente en la defensa de la independencia informativa y denunció prácticas de manipulación, especialmente en momentos de crisis como la cobertura del Prestige. Su paso por los órganos de representación laboral de la CRTVG (fue presidenta del Comité Interempresas) reforzó esa idea del oficio como responsabilidad colectiva y servicio público.
De la radio a la ficción: reescribir los mitos
Su entrada en la narrativa se produjo relativamente tarde: con 45 años, Caamaño publica su primera novela, Circe o el placer del azul. En este relato recupera los mitos homéricos para ofrecer una lectura radicalmente distinta de la Odisea. Penélope y Circe —la esposa y la amante de Ulises— dejan de ser personajes secundarios para ocupar el centro de la historia, estableciendo entre ellas una relación de complicidad y sororidad lejos de la rivalidad tradicional con la que suelen ser representadas las mujeres.
“Tuve la suerte de leer a Homero de bastante pequeña, en esa edad en la que aún buscas en los libros un referente con el que identificarte y que te haga vivir la historia en primera persona. Y en la Odisea no lo tenía. Claro, lo normal es que fuera Ulises u Odiseo, pero ya entonces debía tener yo una mala costumbre que con el tiempo devino en vicio, obsesión o, al menos, hábito muy pernicioso: necesitaba identificarme con muchachas. Y, a poder ser, con muchachas un poco rebeldes.”
Tres años más tarde verá la luz Morgana en Esmelle, su última novela. En ella revisa el ciclo artúrico, acercándose a otros clásicos de la literatura gallega como Álvaro Cunqueiro o Ferrín, pero incorporando una perspectiva hasta entonces ausente: el convencimiento de que las mujeres también son protagonistas de la Historia. La obra alcanzó un importante reconocimiento de crítica y público, recibiendo premios como el de la Crítica de narrativa gallega o el Ánxel Casal.
Tanto en Circe o el placer del azul como en Morgana en Esmelle, Begoña Caamaño no pretendía crear nuevos mitos, sino cuestionar los ya existentes desplazando el punto de vista. Las mujeres, tradicionalmente silenciadas o convertidas en figuras secundarias, pasaban a ocupar el centro de la narración y a hablar con voz propia.
Su producción literaria quedó interrumpida por su muerte prematura en 2014. Entre los proyectos que dejó sin terminar se encontraban una novela sobre Sherezade —con la que se completaba su trilogía de mitos— y otra centrada en la figura de su bisabuela.
Compromiso político, social y feminista
El compromiso feminista de Begoña Caamaño no se limitó al ámbito periodístico y literario, sino que formó parte de su manera de entender el mundo desde muy joven. En este sentido, participó activamente en diversos movimientos e iniciativas en defensa de la igualdad entre mujeres y hombres: fue una de las impulsoras de la Asociación de Mujeres Gallegas en la Comunicación, se adhirió a la Marcha Mundial de las Mujeres, se incorporó a la organización feminista Mulheres Nacionalistas Galegas y colaboró en múltiples jornadas, debates y manifiestos.
Ese compromiso se extendió también a otras causas sociales y políticas, participando en movimientos antimilitaristas, en iniciativas de defensa de la lengua gallega y en movilizaciones contra las desigualdades sociales y los abusos de poder.
Letras Gallegas 2026: una voz crítica y comprometida
La elección de Begoña Caamaño como figura homenajeada en el Día das Letras Galegas 2026 viene a reconocer especialmente la doble dimensión de su trayectoria: la de una autora literaria innovadora y la de una profesional de la comunicación comprometida con el pensamiento crítico, la lengua gallega y la función social del periodismo: “Literatura y periodismo son en la autora instrumentos para el conocimiento, otra forma de reflexión y acción, desde el rigor del saber, el estimulante ejercicio de la razón y la complicidad de la magia y de los sueños”, recoge el texto de la candidatura aprobada el pasado año. Subraya también la Real Academia Galega la vigencia de su figura “en un momento en que urge reivindicar el periodismo como profesión crítica y comprometida con la verdad, el rigor y la calidad, apoyar la independencia y el profesionalismo de los medios de comunicación públicos, y promover el uso del gallego en todo tipo de medios”.
En un contexto mediático y cultural marcado por la desinformación, la precarización del oficio y la velocidad del consumo informativo, Begoña Caamaño es referente de una manera de hacer basada en el pensamiento crítico, en el compromiso ético y en la responsabilidad pública de la palabra.
“La constante implicación con causas sociales, culturales y políticas perfilan una biografía movida por una magnética pasión vital de lúcida inteligencia y generosa determinación. Atenta lectora de la realidad social, audaz en sus planteamientos, vibrante en el debate, Begoña Caamaño, viajera curiosa a la búsqueda del encuentro con el otro, del reconocimiento de la diferencia, se implica en la defensa de los derechos humanos, el pacifismo, la solidaridad, la dignidad, la libertad, con sólidas convicciones se moviliza en la crítica de la injusticia social, las opresiones, el poder y sus abusos, las desigualdades y los privilegios”.
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